Tener una agenda y gozar de tiempo para ti - G E N E R A D O R A
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Tener una agenda y gozar de tiempo para ti

Independiente a la generación a la que pertenezcas o la cultura de trabajo y realización que tengas; de manera general, acostumbramos justificar objetivos no logrados. En este artículo, más que darle sentido a la psicología del que procrastina (acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse), comparto algunas herramientas útiles para la realización de proyectos de acuerdo a tus capacidades personales, sociales y profesionales. Eso sí, con honestidad y sin justificar el fracaso.

 

Decir no, es positivo

Vivimos una era paradójica en la que el tiempo es valioso en la red, pero se ha depreciado en la vida de las personas. “Queremos hacer el comentario sobre el trending topic, queremos ser parte de”. La respuesta inmediata del otro, solo por poseer un teléfono inteligente e internet, parece ser obligatoria. Pero ¿qué pasa con nuestros compromisos sociales? ¿Cuántas veces has ido puntual a una comida con amigos? ¿Cuántos de ellos llegan a la hora requerida? ¿Por qué sucede esto? La respuesta es sencilla. Pocos somos capaces de decir no, y otros tantos no son capaces de aceptar una respuesta negativa sin pedir una explicación.

 

La agenda profesional debe empatar la personal

Estamos envueltos en trabajo, proyectos personales y redes sociales; poco a poco rompemos el paradigma de las horas “silla” y proponemos productividad-resultados a cambio de “libertad”. Sin embargo, no todos tienen (tenemos) esa suerte, no todos podemos trabajar en varios proyectos y acomodar nuestros horarios permitiendo tener una vida que se acerque a nuestros ideales.

Mi agenda está programada con una semana de anticipación como mínimo; ya sé que el sábado iré a comer con mis amigos después del diplomado y también quiero descansar un par de horas el mismo día. Al momento de aceptar la invitación entiendo que hay un margen de dos horas entre la salida del diplomado y la comida. La verdad es que  quiero descansar un poco antes de ir a socializar, entonces puedo hacer un cálculo con base en mi agenda. La realidad es que tengo una hora para descansar en mi casa. ¿Es suficiente? Respondiendo a esa necesidad puedo aceptar o rechazar cualquier evento.

 

Los plazos no condenan

Los modelos educativos nos enseñaron a cumplir con plazos de entrega. En nuestros proyectos profesionales también utilizamos ese modelo; sin embargo parece que lo personal, las cosas que nos hacen sentir bien, “deben” quedar al último y postergarse pues si no entregamos en la escuela reprobamos, si no entregamos en la oficina nos despiden; ¿y si no cumplo con lo que me prometí? Si dispones de tu tiempo, con flexibilidad, serás capaz de lograr esos proyectos personales. Me gusta salir a correr por las mañanas, lo programo con anticipación y antes de comenzar mis actividades laborales ya logré una meta personal. En mi agenda está escrito que los martes, jueves, sábados y domingos quiero correr a las 6 de la mañana. Pero esta semana es especial, tengo un evento extraordinario que me hará desvelarme el lunes, también debo presentarme temprano en la oficina el jueves y el domingo quiero ir a desayunar con una amiga que visita la ciudad. Me adapto, pero hago lo mío.

La agenda se modifica y soy flexible para estos cambios, sin embargo no son las únicas actividades en mi vida, o ¿por qué razón no he logrado una cita para renovar el pasaporte? La razón es simple, no tuve una meta clara para la cita.

 

Todo es importante, en su medida justa

Me propuse visitar un lugar nuevo al mes, por ejemplo, quiero salir y conocer los atractivos gastronómicos de la ciudad. Perfecto, ya existe un objetivo, la meta es clara y tengo la posibilidad pues cada mes programo la actividad. El mes de agosto está lleno de actividades extraordinarias, tengo varios proyectos profesionales y algunas entregas de mi posgrado; ¿En verdad es importante que salga y conozca un nuevo restaurante? Si, siempre y cuando se ajuste a las necesidades del momento. Quizá una de esas actividades involucra comer con un cliente o reunirme con el equipo de trabajo, es importante considerar al otro tanto como a ti mismo. Sin embargo debemos tener claro que no vivimos en una burbuja y el mundo depende de nuestro calendario, en su medida justa, somos capaces de lograr nuestros objetivos.

 

Tu tiempo vale

¡Definitivo! Tu tiempo vale y mucho, pues éste no se recupera. Esos espacios vacíos en tu agenda no debes considerarlos “libres” pues en realidad estamos traduciendo la palabra free como libre, cuando es gratuito. Decide que hacer con tu tiempo, trata de entender el funcionamiento de tu agenda en lo cotidiano y en lo personal; encuentra el balance entre las horas de trabajo, las horas de sueño, las horas para actividades personales y el tiempo de calidad que quieres estar viviendo. Si no hay balance, solo hay inercia y tarde o temprano te darás cuenta que ha pasado un año y “no pasó nada”. La verdad es que pasó todo.

Sin llegar a lo obsesivo, subraya esas horas en tu agenda, decide para qué las quieres usar, atrévete a descansar, a explorar, piensa qué hacer y disfruta. Al final del día recordarás lo que lograste y poco a poco entenderás tus capacidades y la importancia de tu tiempo.

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